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Colombia y su oportunidad de encontrar propósitos comunes

Colombia y su oportunidad de encontrar propósitos comunes Ricardo Jaramillo Mejía Presidente de Grupo Sura

Colombia y su oportunidad de encontrar propósitos comunes

El Futuro de Colombia 2030

RICARDO JARAMILLO MEJÍA
Presidente de Grupo Sura

El optimismo y el realismo son dos hilos conductores que se entrelazan para crear la
visión de país compartida que necesita Colombia. El primero nos permitirá fortalecer
una mentalidad positiva con una dosis de ambición, confianza y esperanza; el segundo nos mantendrá los pies sobre la tierra para no alejarnos de los desafíos actuales del país y del mundo. Es nuestra responsabilidad imaginar un futuro próspero, y es la palabra la que nos compromete a volverlo realidad. Cinco años es poco tiempo para alcanzarlo; es por ello por lo que urge dar el primer paso de manera concertada, partiendo desde una consciencia colectiva sobre la necesidad de ajustar el rumbo, potenciar los aprendizajes y realizar los cambios que requiere el contexto actual.
Nuestra historia evidencia los desafíos que tenemos para llegar a acuerdos colectivos en los que la diferencia sea valorada, y podamos construir consensos bajo la premisa de que si nos sumamos todos en la misma dirección, y armonizamos los intereses particulares con los comunes, la utopía de un país con condiciones óptimas para la vida será la constante, y los miles de esfuerzos de tantos que trabajamos por una mejor sociedad seguirán siendo aislados y perderán su impacto. En otras palabras, démonos la oportunidad de pensar distinto y encontrar propósitos comunes.
¿Cómo construir, entonces, un plan común de país que busque cerrar brechas, potenciar nuestras ventajas competitivas y que, a su vez, esté articulado con las tendencias mundiales para conectar a Colombia con el mundo?

Para resolver esta pregunta debemos partir por la comprensión del entorno externo y las actuales tendencias por las que transita la humanidad, de la identificación de nuestras fortalezas y oportunidades, así como de las debilidades o carencias que debemos resolver para convertirlas en potencias y así aspirar a un crecimiento próspero y armónico. El mundo atraviesa un momento de inflexión estructural al que no podemos ser ajenos; estas macrotendencias, que están conectadas entre sí, moldearán el panorama mundial de las próximas décadas. El orden geopolítico y económico se encuentra en un movimiento pendular, viniendo desde un modelo global hacia dinámicas de fragmentación de poder económico y político.
Los cambios demográficos, ante la reducción acelerada de la tasa de natalidad y la mayor expectativa de vida, cambiarán el perfil y características de la población; el cambio climático y sus potenciales impactos para la vida humana son hoy más evidentes; los desarrollos y accesos tecnológicos continuarán y se constituirán en fuente de esperanza por las posibilidades que ofrece de transformar elementos tan relevantes como la matriz energética de nuestro planeta, las fuentes de nuevos recursos para alimentar un crecimiento eficiente a futuro o el mejor acceso a servicios
financieros o de salud. Todo lo anterior traerá nuevas dinámicas migratorias, transformación de los centros urbanos, cambios en las dinámicas de producción, comercio y hábitos de consumo, además del empoderamiento de la población. Estas realidades, si las gestionamos a tiempo y con visión de futuro, las podemos convertir en oportunidades para nuestro país.

El mundo atraviesa un
momento de inflexión
estructural al que no
podemos ser ajenos

 

La velocidad para lograr un desarrollo más equitativo para Colombia debe acelerarse, pues, a pesar de algunos avances en décadas pasadas, en años recientes hemos retrocedido en factores fundamentales que garanticen dicho desarrollo. La construcción de capacidades básicas como educación, salud, empleo, servicios públicos, infraestructura y seguridad continúan siendo tareas estructurales pendientes que, como país, debemos gestionar si queremos avanzar y resolver realidades como la inequidad, el alto porcentaje de informalidad, las deficiencias en la formación del conocimiento, la competitividad, entre otros. En paralelo a cualquier plan, es fundamental revisar los paradigmas detrás de los marcos regulatorios, legales y fiscales que hoy nos rigen, que en muchos casos fueron diseñados y estructurados para realidades distintas, como por ejemplo: nuestro modelo de seguridad social, hoy regido por variables que no corresponden a las dinámicas actuales; la poca flexibilidad fiscal que limita las oportunidades de crecimiento, destinando alto porcentaje de los recursos al sostenimiento y no a la inversión y desarrollo; o el flagelo de la corrupción, que debe ser atacado de manera decidida. Requerimos una revisión en detalle de
la estructura normativa de nuestra sociedad para responder de una manera más aterrizada a los desafíos del entorno.
Preparar a nuestro país para conectarse y articularse mejor con el mundo y con Latinoamérica es también nuestra responsabilidad. Las oportunidades que traen los cambios estructurales pasan por identificar, entender y construir nuestras ventajas competitivas para alcanzar el éxito del país a futuro, con una mirada integral y sostenible.
Cuestionémonos qué mercados podemos desarrollar en el que consideremos el valor estratégico de nuestra ubicación, potenciemos la calidad del talento humano, aprovechemos desde el cuidado la amplia disponibilidad de recursos ecosistémicos,
del potencial turístico, agrícola, energético; mediante acuerdos, iniciativas, proyectos tangibles y marcos regulatorios sólidos y confiables que viabilicen la inversión de los diferentes actores — públicos y privados—, así como locales y extranjeros, de manera
articulada. Teniendo siempre como prioridad el respeto por la vida, por la humanidad y el entorno en el que vivimos, lo que implica una actuación bajo principios éticos.
América Latina debe ser un mercado natural. Hoy somos cerca de 650 millones de personas, y una economía que, sumada, es aproximadamente 7,0 billones de dólares, una cuarta parte de la economía de Estados Unidos o una vez y media el tamaño de
economías como la de Japón o Alemania. Esto nos demuestra una serie de oportunidades inmensas de crecimiento, pero tendemos a buscar conexiones con otros mercados más competidos y dejamos a un lado oportunidades posiblemente más eficientes entre nosotros mismos. Desde afuera nos ven como latinoamericanos y nosotros mismos no le damos el valor que merece.

Los próximos gobiernos deberán trabajar decididamente en la articulación de dicho plan de país que recoja estos elementos y otros, que deberán ser coordinados entre sí por grupos de trabajo en los que participen el sector público —nacional y local—, sector privado, las universidades, tanques de pensamiento, aliados internacionales, entre otros, donde primen los argumentos y el conocimiento técnico, el uso eficiente de los recursos, el interés común y el uso de la tecnología como catalizador. El sector financiero y los mercados de capitales deben actuar, además, como dinamizadores y democratizadores de la inversión y el ahorro. Aprovechemos las experiencias positivas de muchas empresas y países que ya han transitado desafíos similares y no pensemos en inventar la rueda cada cuatro años. Debemos perseguir el adecuado balance entre el corto, mediano y largo plazo, y no supeditar nuestro futuro a la ideología de turno.
Es fundamental entender lo necesario de la continuidad, independiente del gobierno del momento. Incluyamos y prioricemos, además, en dicho plan otras áreas que nos permitan construir sociedades más balanceadas e integrales. La cultura, las artes y el deporte son fundamentales si queremos construir sociedades viables, soportadas en
mejores seres humanos. Es momento de mirar hacia adelante, hacernos cargo de
nuestra responsabilidad con los jóvenes y próximas generaciones de entregarles un país viable, con oportunidades, conectado al mundo. Desde Grupo SURA y sus inversiones estamos listos para sumar talento y conocimiento desde lo que sabemos hacer y podemos habilitar e impulsar, para ser dignos habitantes de este mundo.

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