Tecnología, confianza y talento: la Colombia que podemos construir hacia 2030 por Rodrigo De Gusmao Presidente – Claro Colombia.
El Futuro de Colombia 2030
RODRIGO DE GUSMÃO
Presidente – Claro Colombia
Mi visión para Colombia en 2030 es la de un país más conectado, productivo y equitativo, donde la tecnología sea un habilitador real de progreso y bienestar. Imagino una nación en la que la conectividad llegue a todos los territorios; donde las empresas y el Estado operen sobre redes autónomas e inteligentes; y donde el talento digital colombiano se consolide como uno de los grandes motores de competitividad y crecimiento económico. Una Colombia que aproveche su diversidad, su creatividad y su vocación emprendedora para dar un salto significativo en productividad y cerrar brechas
sociales que históricamente han limitado nuestro avance. Para lograrlo, las empresas debemos asumir un rol decisivo: liderar con propósito, impulsar la innovación, poner nuestras capacidades e infraestructura al servicio del país y trabajar de manera articulada con el sector público, la academia y la sociedad civil. La transformación de Colombia no será el resultado de esfuerzos aislados, sino de un compromiso de largo plazo donde el sector privado actúe como un verdadero aliado del desarrollo y del futuro que queremos construir. Hoy, en Claro, nos estamos preparando para esa década con un cambio profundo: convertirnos plenamente en una empresa de tecnología. Ese proceso implica la evolución hacia redes inteligentes y autónomas, soportadas en inteligencia artificial y automatización, capaces de anticipar fallas, optimizar energía y entregar la mejor experiencia posible. También contemplamos un portafolio digital robusto que integra multicloud, ciberseguridad, IoT, analítica avanzada e inteligencia artificial, con el objetivo de transformar los procesos de grandes compañías, pymes y entidades públicas. Y, quizás, lo más importante: cultivar una cultura basada en la confianza y el sentido de responsabilidad, donde los equipos están empoderados, toman decisiones con velocidad y operan con mentalidad de innovación continua ofreciendo la mejor experiencia posible. Mirando hacia 2030, los motores de crecimiento del país estarán determinados por la capacidad de adoptar, integrar y escalar tecnologías. Sectores como el financiero y el comercio seguirán liderando, impulsados por soluciones basadas en datos, nube, automatización e inteligencia artificial. Pero veremos también un crecimiento acelerado de industrias intensivas en tecnología como el agro inteligente, las energías renovables, la manufactura avanzada y los servicios soportados en analítica y automatización. Sin embargo, todos estos avances dependen de un componente transversal: la infraestructura digital. Redes 5G, fibra óptica de alta capacidad, data centers de clase mundial y plataformas de IA serán la columna vertebral del crecimiento económico del país. Sin esta base, no habrá competitividad posible, ni nuevos mercados, ni oportunidades reales para cerrar brechas y potenciar el desarrollo productivo del país.
La sostenibilidad, la innovación y el talento humano serán ejes definitivos de la competitividad empresarial del futuro. La sostenibilidad dejará de ser un diferenciador para convertirse en un requisito básico: las compañías que no integren criterios ambientales, sociales y de eficiencia energética quedarán rezagadas. La innovación será constante, impulsada por datos, automatización e inteligencia artificial. Y el talento humano será el factor más decisivo de todos. Las organizaciones solo competirán si
cuentan con personas capaces de aprender, adaptarse, reentrenarse y liderar con criterio. El futuro exigirá pensamiento digital, comprensión de datos, dominio de tecnologías emergentes y capacidad para resolver problemas complejos. Sobre estos tres pilares —sostenibilidad, innovación y talento— se construirá la competitividad empresarial de la próxima década. A los jóvenes emprendedores y líderes del mañana les diría: atrévanse. No esperen a que existan las condiciones perfectas: constrúyanlas. Colombia necesita líderes con confianza, visión y valentía para asumir responsabilidades incluso en la incertidumbre. Tomen decisiones, aprendan rápido, equivóquense sin miedo, corrijan el rumbo y sigan avanzando. Rodéense de equipos diversos, que se escuchen entre sí y aprópiense de cada resultado, bueno o malo, porque allí se forma el liderazgo real.
Nuestro país lo tiene todo: talento, creatividad y una energía emprendedora única. Lo único verdaderamente irremplazable es la determinación de quienes deciden liderar transformaciones y dejar una huella. Ese es el liderazgo que Colombia
necesita para construir el futuro que imaginamos.